POLÍTICA

Cirilo da sus primeros pasos en la política como afiliado a la Sociedad «La Aurora», agrupación de obreros del campo de Nava, encuadrada con posterioridad (1930) dentro de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (U.G.T.).

La sociedad obrera socialista de Nava se creó en el año 1901 con 306 asociados, siendo una de las más potentes de la provincia de Valladolid. En 1903, el 14 de abril, llegó a la ciudad Pablo Iglesias Posse, fundador del Partido Socialista, congregando en un acto de propaganda a más de 2.000 asistentes. Con su visita se logró un impulso enorme para el asociacionismo obrero en toda la comarca.

El miércoles 4 de junio de 1924 mediante acuerdo por aclamación de la asamblea de la Casa del Pueblo de Nava se solicita la incorporación de esta sociedad de obreros agricultores a la Unión General de Trabajadores y al Partido Socialista, a las pocas fechas, la ejecutiva del Partido acuerda su admisión.

Ya en 1930, fue el posterior alcalde de Valladolid, Antonio García Quintana, el que recaló en el municipio en otro acto multitudinario. Arengó a los navarreses sobre los logros históricos de la clase obrera sindicada, consiguiendo que se fusionasen dos organizaciones y se incorporasen a la Casa del Pueblo local y al sindicato socialista.

El resto de su vida, Cirilo, mantendrá siempre esa doble y complementaria militancia, en su vertiente sindical, en la F.N.T.T. y en su vertiente política en la Agrupación Socialista de Nava del Rey.

En 1931, como dirigente de la Casa del Pueblo, se implica activamente en la campaña de las elecciones municipales del 12 de abril, no en vano era candidato en la lista conjunta de republicanos y socialistas en Nava.

Tenemos constancia de su participación como orador en múltiples mítines en la propia Nava, Fresno, Castrejón, Toro, Alaejos… teniendo una calurosa acogida en todos ellos.

El nuevo Ayuntamiento quedó constituido, siendo elegido para el cargo de Alcalde el compañero republicano de candidatura Gonzalo Santiago Olivares. La República Española había sido proclamada el 14 de abril.

Ya como presidente de la Casa del Pueblo de Nava, participa en el Congreso extraordinario del Partido Socialista el 12 y 13 de julio de 1931 en el cinema Europa de Madrid, en el que se decidió continuar dentro del Consejo de Ministros del Gobierno de la República.

Por entonces, la Casa del Pueblo era el lugar de socialización de los obreros, contaba con un café, salón de actos, grupo de teatro, biblioteca y hasta rondalla. Estaba situada en los números 11 y 13 de la Plaza Pablo Iglesias, hoy de La Verdura. El edificio de grandes dimensiones disponía de tres puertas de entrada a la Plaza Pablo Iglesias y otra accesoria a la calle hermano Antonio, constaba de dos plantas, la superior estaba destinada salón teatro con el escenario donde se representaban comedias, en la parte baja había diferentes dependencias y oficinas y se encontraba el Café con sus mesas, sillas, estufa y mostrador. Se tiene constancia documental de la participación de mujeres jovenes asociadas a la Casa en representaciones teatrales, tal es el caso de Felipa Oyagüez Martín, Bautista Melgar Sánchez y Florencia Diez Macías. Este centro de reunión y de debate, de agente socializador, gracias al cual se difundían ideas, se formaban pautas de conducta y se reforzaba la conciencia de grupo, se van añadiendo otras funciones, tal es el caso de la labor cultural y educativa. La aparición de bibliotecas fue muy temprana;  en algunas llegará a funcionar con el tiempo una sección circulante, es decir, un servicio de lectura a domicilio, lo que, frente al viejo modelo de biblioteca «de consulta», supondrá una concepción original, novedosa y mucho más práctica del uso del libro. El 8 de agosto de 1932, sobre las 22 horas, se declaró un incendio intencionado que destruyó el edificio con unos daños cifrados por la aseguradora en 28.700 pesetas. En los siguientes meses, en una labor titánica, los asociados con ayuda de otras organizaciones hermanas, lograron devolver el esplendor a la Casa del Pueblo de Nava. La justicia archivó la causa sin poder ni querer encontrar los culpables del atentado.

A mediados de mayo de 1932, Cirilo tiene un papel destacado en el primer congreso comarcal de la F.N.T.T. celebrado en Valladolid, defendiendo una ponencia sobre las bases del trabajo, salarios y jornadas laborales de los obreros del campo de la provincia, el Secretario comarcal era su compañero Eulogio de Vega Colodrón, alcalde de Rueda.

En esas mismas fechas (14 de mayo de 1932) la Sociedad de obreros del campo de Nava «La Aurora» logra la firma del único contrato de arrendamiento colectivo de tierras de la provincia vallisoletana, estos acuerdos entre obreros y patronos derivan de la Ley de 9 de septiembre de 1931  relativos al Régimen de Sociedades Corporativas en el que se amparan las sociedades obreras para conseguir que los trabajadores de la tierra pudieran administrarse de forma comunal.

El reparto de la propiedad de la tierra tenía su repercusión en las desigualdades socioeconómicas; existe una gran presencia de braceros que no poseen tierras o se tienen que dedicar a trabajar para otros la mayor parte del año (recoger cantos, desyerbar, abonar, vendimiar, segar, podar, trillar, etc.). Este grupo se mezcla también con el de los colonos y pequeños propietarios, ya que suelen tener unas escasas propiedades (una fanega, fanega y media) de cereal de secano (que hay que dejar en barbecho en el sistema de «año y vez») o cultivan en arrendamiento alguna finca (las de peor calidad y las más alejadas del núcleo urbano que un labrador mediano no quiere o puede cultivar con sus medios). A su vez, hay colonos que presentan una posición económica aceptable, pero que al tener varios hijos no pueden mantener a todos ni darles ocupación en su propiedad y tierras de colonia, por lo que se ven obligados a realizar trabajos fuera de casa, como la siega a jornal para otros labradores de la localidad o incluso acudir a otras localidades en determinadas épocas del año como obreros de labradores acomodados.

Obreros del campo. Castilla, 1936.

Las desigualdades sociales derivadas del mal reparto de la tierra en Nava se reflejan en colectivos de jornaleros con pequeñas parcelas que deben complementar su ingreso, una clase media de labradores que no equilibra la sociedad rural y propietarios ausentes que alquilan sus tierras, lo que ayuda a muchas familias a sobrevivir, aunque apenas les permite subsistir.

Los segadores entraban a trabajar a finales de junio, que era cuando se ajustaban (llegaban a un acuerdo económico) y no descansaban ni los domingos. Se levantaban a las cuatro de la mañana a acarrear, segaban, comían, dormían una hora de siesta, volvían a la siega y a la hora de la cena arreglaban el ganado e intentaban descansar para continuar al día siguiente.

Vivían al día, a veces incluso en casas de alquiler, sin agua ni electricidad y con jornadas laborales de sol a sol. Según el tipo de trabajo que realizaban, había hortelanos, cavadores de viñas, sacadores de vino, segadores, etc., o todo a la vez según la época: durante el verano, la siega; en el otoño, la vendimia; en invierno, trabajar sus cereales, la poda y arreglo de viñas, o la preparación del vino en la bodega, y muchos días quedarse en casa por las condiciones meteorológicas; y en primavera, abonar, escardar y gradear cereales y legumbres. Y durante todo el año, empedrar eras, recoger cantos de tierras, elaborar adobes, arreglar caminos si existía un plus obrero, etc. Muchas de estas ocupaciones se realizaban a veces solo por la comida.

En este contexto, en diciembre de 1932, tras una huelga de 9 días, los trabajadores del campo de Nava consiguen una subida de sus jornales diarios que rondaban las 5 pesetas por día trabajado; con ello, una familia podía ir subsistiendo, pero lo realmente duro llegaba con el invierno, cuando el paro obrero afectaba a muchos hogares del municipio.

El año de 1934 va a ser un punto de inflexión en la vida de Cirilo; la victoria de las derechas en las elecciones generales acarreó contrarreformas legislativas en todos los campos en los que se había avanzado durante el primer bienio republicano. La contrarreforma agraria era un hecho con la Ley de 24 de abril de 1934 y el Decreto de 4 de mayo que devolvieron las tierras confiscadas a los implicados en el golpe de 1932 (Sanjurjada derechista). Siguió con la derogación de la Ley de Términos Municipales, y así sucesivamente con el resto de la legislación agraria. Los patronos bajaban los salarios, discriminaban a los obreros socialistas e incumplían cualquier reglamentación laboral. Un espíritu revanchista recorría los campos de Castilla.

Por todo ello, se decide, desde la F.N.T.T. convocar una huelga general campesina el 5 de junio.

Reivindicaciones HUELGA CAMPESINA 5 de junio de 1934.

El 7 de junio, toda la directiva de la Casa del Pueblo es detenida, y antes de ser enviados a prisión preventiva a la Cárcel vieja de Valladolid (Chancillería) sufren malos tratos y torturas en el cuartel de la guardia civil.

El 6 de junio, se había producido un choque entre jóvenes huelguistas y esquiroles del sindicato católico, resultando muerto uno de estos últimos. Este individuo había provocado una reyerta el 19 de marzo dando gritos de «viva el fascio» junto al centro republicano, llegando a agredir físicamente a quién le afeó tal actitud. Con ello la guardia civil tenía la coartada que venía buscando para ajustar cuentas con los que consideraban líderes del socialismo en Nava.

Cirilo es puesto en libertad el 22 de agosto, junto a sus compañeros de dirección sin cargos. Durante esos duros días recibe varias veces la visita de Santa Nieto y de sus hijos mayores, Jesusa y Cirilo.

De esta época data la estrecha amistad de Santa y Cirilo con la pareja que vivía justo enfrente de su casa: María Ángeles Archiles (licenciada universitaria) y Epifanio López (administrador de Correos), ambos socialistas y masones. Procedían de la localidad toledana de Corral de Almaguer, de familias de buena posición económica. En los sucesivos traslados en su puesto de trabajo por pueblos de Castilla, Epifanio había colaborado en reorganizar y apoyar la estructura de las Casas del Pueblo. Poseían una gran biblioteca y un buen aparato de radio, por ello, Santa y Cirilo acudían a su casa con asiduidad, tan solo cruzando de acera, para leer o escuchar la radio y sobre todo para conversar.

Los elementos caciquiles de Nava tenían a Epifanio en su punto de mira. En años anteriores había sido directivo de la Casa del Pueblo de Nava, e intentaron por todos los medios que se fuera de la localidad, cosa que lograron tras la huelga campesina del 34 y su injusto encarcelamiento en ese verano. Tras el golpe derechista de 1936, Epifanio se integra en el Ejército Popular de la República, llegando al cargo de Comandante. Luego de la entrada de los fascistas en Madrid, sufre un Consejo de Guerra en el que es condenado a 20 años de prisión, de los que cumple 12 en cárceles madrileñas. Fallece en 1978, fiel a sus ideas socialistas y republicanas.

En octubre de 1935, la guardia civil prosiguió con su actividad represiva en Nava, de los que, según terminología de época, tenían ideas avanzadas, es decir, contra las personas de izquierdas, contra los socialistas. Así, en octubre de ese año entraron en las casas de Cirilo y de su hermano Edmundo con la excusa de buscar propaganda subversiva. Recordemos aquí que en ese año gobernaban las derechas en España, incluyendo ministros de la cuasi fascista CEDA. Pues bien, lo único que hallaron fueron ejemplares de los periódicos La Defensa y Verdad y otro ejemplar de El Combate, todas ellas publicaciones de la órbita del Socorro Rojo Internacional, servicio social que condujo campañas de apoyo a los presos políticos socialistas, comunistas y a sus familias.

Con la victoria de las izquierdas del Frente Popular en las elecciones de febrero del 36, se reponen los ayuntamientos elegidos en las municipales del 31. Cirilo toma posesión como concejal del Ayuntamiento de Nava y es elegido Alcalde, por unanimidad de los concejales presentes, en la lluviosa tarde del 9 de marzo.

Desde el comienzo de su mandato deja clara su ideología socialista en todos y cada uno de sus actos. Se aprueba una subida en los míseros salarios de los empleados municipales, se pide un crédito para mitigar el paro obrero, lucha por la laicidad del municipio que se consagra en la Constitución Republicana de 1931; quiere culminar el proyecto de unas nuevas escuelas unitarias para niñas y niños en un edificio céntrico de la localidad, en la propia Plaza de la República, en solar cedido por el ayuntamiento con un presupuesto de 61.640,13 pesetas; se conceden préstamos a los labradores de Nava para poder trabajar las tierras; intenta favorecer dentro de las posibilidades del Ayuntamiento a las clases más depauperadas, por ejemplo, en uno de sus últimos expedientes aprobados (17 de julio de 1936) envía a una vecina con pocos recursos al balneario de Medina del Campo a recuperarse de su enfermedad corriendo el Ayuntamiento con los gastos.

A finales de junio se produce otro conflicto laboral en el campo de Nava, nuevamente los patronos no aceptan unos salarios medianamente dignos que solicitan los trabajadores de la tierra, y es el recién nombrado Gobernador Civil de Valladolid, Luis Lavín Gautier (Izquierda Republicana), quien a través de un laudo logra el acuerdo: el 29 de junio de 1936 comienza la siega en los predios navarreses.

Todo cambia bruscamente con el golpe de Estado perpetrado por las derechas el 18 de julio de 1936.

Su antiguo compañero de candidatura, el republicano Gonzalo Santiago y segundo Teniente de Alcalde en esas fechas, acude a la capital para conocer de primera mano la situación, trayendo las primeras noticias de la sublevación. A las 8 de la tarde, Cirilo se asea, se viste, se calza sus botas, acude al ayuntamiento y organiza junto con los compañeros y dirigentes de la Casa del Pueblo la defensa del Orden Constitucional. Toda la tarde-noche la ciudad es un hervidero de noticias, que llegan también en parte gracias a la potente radio que posee Gonzalo, con la que sintonizan la emisora de Madrid, que se mantiene fiel al gobierno legítimo de la República.

Durante la madrugada intentaron requisar todas las armas de los elementos golpistas y patrullaron por el municipio para evitar su triunfo. Muchos de ellos se negaban a entregar las armas o buscaban excusas para no hacerlo, uno de ellos fue detenido y llevado al Ayuntamiento por los serenos municipales, pero Cirilo ordenó su inmediata puesta en libertad.

A las cinco de la mañana recibe la inesperada visita del teniente de la guardia civil, quien junto a dos falangistas locales instan a Cirilo a abandonar el cargo para el que fue elegido democráticamente. El teniente, contrariado ante la negativa del Ayuntamiento de cesar en sus responsabilidades, al pasar por la Plaza de vuelta al cuartel, saca su arma e inopinadamente dispara contra los allí congregados. En el tiroteo posterior, dicho teniente muere. Tan solo un mes y medio antes, en los primeros días de mayo, este miembro de la guardia civil había matado de un tiro en la cabeza a un navarrés en la vecina localidad de Castrejón: Felipe Arévalo López, Peterete, tenía 37 años.

Cirilo y sus compañeros resisten y no es hasta las 9:30 de la mañana del 19 de julio cuando deciden emprender la marcha del pueblo ante la llegada desde Medina del Campo de más de medio centenar de golpistas (militares, guardia civil y falangistas) provistos de armas de diferentes calibres y hasta de una ametralladora con la que entran en Nava disparando de forma salvaje e indiscriminada, llegando a matar a bocajarro a dos jóvenes militantes de la Casa del Pueblo de 15 y 16 años: Alejandro García Martín y Bernardo Viña Hernández.

También asesinan a otros dos socialistas: Crisanto Piedras, que fue Presidente de la Casa del Pueblo en la década de los 20 y siempre uno de los miembros más activos de la misma, en su casa alfabetizó a muchas niñas y niños de familias sin recursos del pueblo y Félix Piedras, en la calle del Caño.

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